TASCHEN BENEDIKT- 9783754406052
Hilma af Klint pintaba como si canalizara el universo. Fascinada desde niña por la botánica y las matemáticas, comenzó su carrera pintando paisajes y retratos, pero en su interior bullían otras inquietudes: preguntas sobre el espíritu, energías invisibles, patrones demasiado vastos para el ojo humano.
Su arte es inseparable de su práctica espiritual. Junto a un círculo de mujeres artistas llamado Las Cinco, celebraba sesiones de espiritismo, escuchaba voces de los & x0201C;Maestros Superiores& x0201D; y se inspiraba en la Sociedad Teosófica y en las teorías de Rudolf Steiner. Trabajó incansablemente para cartografiar las dimensiones ocultas de la vida, pintando hasta el agotamiento físico.á
Ya en 1906, sus lienzos mostraban geometrías radiantes de espirales y orbes, impregnadas de símbolos, letras y palabras, que se anticiparon a la posterior abstracción de Kandinsky, Malevich o Mondrian, entre otros. Sus vastos ciclos pictóricos -como las Pinturas para el templo y Los diez mayores- representaban con frecuencia dualidades: interior y exterior, lo terrenal y lo esoterico, hombre y mujer, bien y mal.
Af Klint, que fue vegetariana y cuestionó la rigidez de las identidades de genero, fue una adelantada a su tiempo, pero tambien
Especificaciones del producto
Janis Mink estudió Historia del Arte en el Smith College y obtuvo su doctorado en Hamburgo bajo la dirección de Martin Warnke. En la actualidad, es escritora y comisaria de exposiciones.
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