Mari Tere guarda tras de sí una triste historia de la que solo el paso del tiempo y la casual llegada a su pueblo de Jorge Luís, un desertor de la fastidiosa vida en la ciudad, le pueden hacer restablecerse. Un pueblo volcado en la devoción a la Virgen que se venera en una Ermita cuyo entorno provoca a quién por allí se deja ver sensaciones antes nunca experimentadas. Una Romería que hace las delicias de los devotos y simpatizantes pero cuya celebración puede esconder la satisfacción por resolver antiguos rencores. Todo esto se da cita en esta novela que pretende ser costumbrista a la vez que hacer reflexionar acerca de extraños fenómenos que pasan desapercibidos hasta que alguien le dedica un poco de estudio y mucho de atención.