Para sorpresa de la niña, la silla de madera en la que descansa echa a rodar sola hasta la corte del rey Hazmerrico. Allí, cada vez que se sienta y dice Silla de mi abuela, cuéntame una historia, un almohadón parlante narra los cuentos más fascinantes de hadas, gigantes y enanos que uno pueda imaginar.
Al final de los siete relatos enmarcados de Browne, la poeta ciega de Ulster, se revela a quién pertenece la voz de ese prolífico narrador oculto. En sus historias, que brotan como plumas del relleno del almohadón, podemos adivinar uno de los más ricos antecedentes del género Fantasy.