«Pasada la tormenta romántica, el desordenado, el incontenible aguacero de imágenes, de adjetivos, de antítesis opulentas, de hipérbatons modosos, de sinónimos matizados, todos hemos vuelto a convenir en que la condición por excelencia de un bello estilo debe ser la sobriedad. Entendámoslo bien, la sobriedad; en modo alguno la pobreza. Decir lo que decir hemos sin hojarasca de palabras inútiles; que nuestra frase, mejor que abundante y opima, sea nítida, lisa, bruñida; que exprese lo que se propone sin todos esos empavesados multicolores que fatigan la vista y ultrajan el ideal de elegante simplicidad que todos nos afanamos por alcanzar. La palabra dice y quiere decir. El autor dice con ella esto o aquello, pero no logrará apoderarse del ritmo íntimo de las cosas sino cuando quiere decir esto o aquello, cuando intenta expresar lo que no se expresa de por sí, cogiendo simplemente las palabras necesarias, sino lo que sólo acierta a expresarse después de mirar muchas palabras al trasluz, a fin de ir descubriendo su significación escondida».
Ficha técnica
Editorial: Editorial Verbum, S.L.
ISBN: 9788411360074
Idioma: Castellano
Número de páginas: 288
Tiempo de lectura:
6h 50m
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 13/06/2023
Año de edición: 2023
Plaza de edición: Es
Colección:
Ensayo
Ensayo
Número: 1
Alto: 19.5 cm
Ancho: 14.0 cm
Peso: 331.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Amado Nervo
Nacido en Tepic (México) el 27 de agosto de 1870, la muerte de su padre y la precaria situación económica de su familia lo forzaron a abandonar sus estudios eclesiásticos, dedicándose posteriormente al periodismo; no obstante, el interés por la espiritualidad que se percibe en muchos de sus poemas deviene de esta etapa. Su llegada a Ciudad de México marca el inicio de su carrera literaria, compaginando su profesión con la publicación de sus primeras composiciones, entre las que destaca Místicas (1898). Sería su ulterior viaje a París el que terminaría por conformar su impulso modernista, al entablar amistad con Rubén Darío y tomar contacto con el parnasianismo. De estas influencias derivarán joyas literarias como Jardines interiores (1905) y Plenitud (1918), escritas mientras desarrollaba su carrera diplomática, que lo llevó a ser ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay. Considerado el modernista místico por excelencia, fallecería en 1919 en Montevideo y sería enterrado en su país entre grandes homenajes, siendo algunas de sus obras publicadas con carácter póstumo.