Un viernes de diciembre, en pleno corazón de Madrid, la vida de Iván, un adolescente de quince años que espera el autobús junto a su padre, se detiene para siempre. Un conductor drogado, alcoholizado y reincidente irrumpe en la noche a 135 km/h y convierte una marquesina en el escenario de una tragedia que marcará a una familia y sacudirá conciencias.La marquesina no es solo la crónica de un atropello. Es el relato descarnado de once días de agonía, de una llamada que rompe el mundo en dos, de un sistema que sigue llamando «accidentes» a lo que son auténticos crímenes viales. A través de la voz de una madre que pierde a su hijo y decide no rendirse, este libro expone la violencia invisible que se cobra vidas cada día en nuestras carreteras y la impunidad que la rodea.
Esta obra transforma el dolor en memoria y la memoria en denuncia. Un testimonio necesario para que ninguna muerte vuelva a esconderse detrás de una estadística y para que la palabra «accidente» deje de ser un refugio cómodo frente a la realidad.
Porque la violencia vial existe. Y tiene nombre, responsables y consecuencias.