«Esta importante obra de Roser Sabanés viene a iluminar un periodo muy desconocido de nuestra historia, al dar a
conocer debates, prioridades y preocupaciones de los cristianos durante los siglos viii y ix, gracias al riguroso
estudio de las Actas de los Concilios que se celebraron en la provincia eclesiástica Bética, en los primeros tiempos
del fenómeno mozárabe, esto es, de los cristianos de Al Ándalus. Una gran obra llamada a convertirse en un clásico
de la materia y que tendrá que ser necesariamente consultada y referenciada por generaciones de estudiosos».
Manuel Pimentel
En la Hispania visigoda, la división administrativa de la Iglesia se correspondía con la civil dada la estrecha relación
entre ambos poderes. Formada por las provincias Gallaecia, Lusitania, Bética, Cartaginense, Tarraconense y
Narbonense, tras la dominación musulmana, Hispania se fragmentó en: Estados cristiano-hispánicos occidentales
con Asturias, Galicia, León y Castilla, denominados monarquía Asturiano-Galaica (718-909); los Estados
hispano-cristianos de oriente de la península con los condados catalanes, Navarra y Aragón, que fueron conocidos
como la Marca Hispánica; y el Estado de Al Ándalus con las provincias Lusitania, Cartaginense y Bética, que
quedaron bajo dominación musulmana. Por ende: la configuración eclesiástica de nuestra península quedó
dividida en la Hispania cristiana y la Hispania musulmana —con un cristianismo de supervivencia— que englobaba
tres provincias eclesiásticas: Cartaginesa, Lusitania y Bética.
Esta última constituyó el esqueleto de una Iglesia territorial diocesana y, aunque desaparecieron sedes por la
represión musulmana, conservó y luchó por su liturgia, ritos y creencias, tal y como demuestran los cinco concilios
nacidos en la provincia eclesiástica Bética durante los s. viii y ix. Lo poco que nos ha llegado arroja luz a esta etapa
social y eclesiástica mozárabe que supo preservar su religión y, al tiempo, nos aclara los motivos de la rápida
difusión del islam, con sus consecuentes transferencias a la sociedad. El cristianismo, de este modo, se convirtió en
minoritario para formar una nueva cultura cristiana islamizada denominada Mozárabe.