Memorias de la casa muerta

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Ficha Técnica

Traductor: Fernando Otero Macías, García Gabal

Editorial: Alba Editorial

ISBN: 9788490652763

Idioma: Castellano

Número de páginas: 440

Tiempo de lectura: 10h 30m

Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

Fecha de lanzamiento: 01/02/2017

Año de edición: 2017

Plaza de edición: Es
Colección:
Minus
Número: 55
Alto: 21.0 cm
Ancho: 14.0 cm
Peso: 417.0 gr

Especificaciones del producto

Fiódor Dostoievski

Escrito por Fiódor Dostoievski

Fiódor Mijailovich Dostoievski; Moscú, 1821 - San Petersburgo, 1881) Novelista ruso. Educado por su padre, un médico de carácter despótico y brutal, encontró protección y cariño en su madre, que murió prematuramente. Al quedar viudo, el padre se entregó al alcohol, y envió finalmente a su hijo a la Escuela de Ingenieros de San Petersburgo, lo que no impidió que el joven Dostoievski se apasionara por la literatura y empezara a desarrollar sus cualidades de escritor. En 1849 fue condenado a muerte por su colaboración con determinados grupos liberales y revolucionarios. Tras largo tiempo en Tver, recibió autorización para regresar a San Petersburgo, donde no encontró a ninguno de sus antiguos amigos, ni eco alguno de su fama.
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Reseñas sobre Memorias de la casa muerta

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4 Reseñas

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1 - 4 de 4 reseñas

M
Miguel Angel

| hace 16 días

Crónicas de la casa muerta es el laboratorio humano donde nace la profundidad con la que Dostoyevski comprende el alma. Más que la crónica de un cautiverio, es una exploración desnuda y vivida sobre la condición humana en el límite: demuestra con agudeza que la marginación no anula la complejidad del espíritu y que, aun en el foso más degradado, la necesidad de dignidad y libertad permanece intacta o herida, pero jamás muerta. Es la obra que nos recuerda que los “olvidados” no son una categoría abstracta, sino espejos donde la sociedad se niega a mirarse. A esta dimensión psicológica se suma una intuición sociológica feroz: el presidio desnuda la brecha insalvable entre las clases sociales en Rusia. Ni el sufrimiento compartido ni las mismas cadenas logran disolver la distancia cultural y el resentimiento acumulado durante siglos por el pueblo hacia la aristocracia. Dostoyevski descubre allí que la fraternidad no se improvisa ni nace del dolor común; comprende que es mucho más fácil creer en ella que construirla. La obra nos deja así un aviso temprano y profético sobre el abismo sordo que terminaría por fracturar a la nación. Leído a la luz de los acontecimientos del siglo XX, el libro nos invita a una reflexión amarga: que muchos de quienes más tarde intentaron edificar esa fraternidad a la fuerza terminaron convirtiéndose en monstruos peores que los que habitaban esa casa. Esa tensión alcanza su punto más atroz en la célebre escena del baño comunal: una estampa dantesca de cuerpos amontonados, vapor y cadenas donde, sin embargo, la jerarquía no se extingue. La imagen del preso común ofreciéndose como sirviente para lavar al noble —inútil frente a la rudeza de la vida presidiaria— expone la tragedia de una servidumbre inoculada hasta la médula. Es un retrato desgarrador de cómo la desigualdad y la subordinación sobreviven incluso en el centro mismo del infierno. Finalmente, la descripción de los castigos corporales revela la paradoja más inquietante de la obra: la aterradora capacidad del hombre para adaptarse al dolor. La estampa del prisionero que resiste miles de azotes y 'agradece' las palizas que le propinó su padre en la infancia demuestra que la violencia extrema no siempre destruye el cuerpo, pero mutila el espíritu al hacer del sufrimiento una norma. Dostoyevski nos advierte que el verdadero peligro de la crueldad no radica solo en el daño físico, sino en el acostumbramiento moral que termina por despojar al ser humano de lo que, justamente, lo define como humano.


C
Carles Rosselló Rodriguez

| hace 1 año

Da la impresión que protagonista a pesar de ser condenado a trabajos forzados, tampoco sufre tanto y cuanto, a pesar de los latigazos y del clima gélido de la estepa siberiana.


F
Francisco Javier

| hace 4 años

Me ha parecido fascinante, es un canto a la esperanza entre tanto sufrimiento en un lugar tan tétrico como es una cárcel.


R
Rodrigo

| hace 4 años

No es una de las mejores novelas del Maestro de la literatura rusa, pero al ser una parte novelada de su vida, es obligatorio leerla.


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