CON sus múltiples heterónimos, Fernando Pessoa (1988-1935) no sólo crea un universo propio e inconfundible, sino también una especie de Neo-Olimpo pagano donde cada una de sus criaturas asume un rol distinto y preciso. En este contexto, el metódico y equilibrado Ricardo Reis desempeña un papel fundamental en lo que Pessoa llamaría la reconstrucción del paganismo, una de sus más sostenidas aventuras intelectuales. De sus tres principales heterónimos, acaso sea Ricardo Reis el más desconocido por el público y sin embargo su poesía constituye el núcleo central del paganismo pessoano. La obra de Reis es compleja, varia, a veces paradójica, pues al buscar el contrapunto de su propio método formal, se convierte en método ella misma. A diferencia del Caeiro que se nos aparece como una foto fija o del impetuoso Campos, cuya obra parece compuesta por una lógica de impulsos, Reis, el más metódico y esotérico de los tres, el más nihilista también, parece indicarnos un camino, un hilo en el humano laberinto de la liberación. Lo que en los demás heterónimos es naturalmente disperso, aparece en Reis como método, no por oscuro y complejo, menos visible y brillante, siendo así, que en la metódica poesía de Reis se dan algunos de los poemas más brillantes y redondos de la obra pessoana.
Ficha técnica
Traductor: Manuel Moya
Prologuista: Manuel Moya
Editorial: Visor Libros, S.L.
ISBN: 9788498959376
Idioma: Castellano
Número de páginas: 562
Encuadernación: Tapa blanda
Fecha de lanzamiento: 15/11/2015
Año de edición: 2015
Plaza de edición: Es
Colección:
visor de Poesía
visor de Poesía
Número: 937
Alto: 19.5 cm
Ancho: 12.5 cm
Grueso: 3.1 cm
Peso: 570.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Fernando Pessoa
Fernando Pessoa (Lisboa, Portugal, 1888-1935), escritor, crítico, dramaturgo, ensayista, traductor, editor y filósofo, fue una de las figuras literarias más importantes y complejas del siglo xx y uno de los grandes poetas en lengua portuguesa. Director y colaborador de varias revistas literarias, se ganó la vida como redactor de correspondencia extranjera para empresas comerciales, traductor y vendedor de horóscopos. Escribió en inglés (vivió en Suráfrica en sus años mozos) una parte de su obra, que se desplaza magistralmente de la vanguardia al clasicismo. Desdeñoso de la fama, propuso siempre lo que él llamó una “estética de la abdicación”, en la que incluía no sólo “la posibilidad de bienestar material” sino todo el sistema de relaciones humanas, desde el amor a la amistad, convencido de que el hecho divino de existir no debe asimilarse al hecho satánico de coexistir.