En el contexto de crecientes desigualdades, los legados coloniales se han convertido en un foco de disputa política. Fenómenos como el racismo estructural, las brechas socioeconómicas, la desposesión de tierras, las políticas de fronteras y la crisis climática se entienden hoy como consecuencias directamente ligadas a los sistemas de dominación que impulsaron y sostienen la expansión capitalista contemporánea. Las demandas de reparación van más allá de la destrucción de monumentos o la restitución de colecciones, abarcando el reconocimiento público, las compensaciones económicas, los derechos de nacionalidad, la condonación de deudas y la transformación de narrativas educativas. El impulso de movimientos como Black Lives Matter ha renovado la centralidad de estas reivindicaciones, al conectar la violencia policial con los símbolos del imperialismo. Este libro analiza cómo la desigualdad, la desposesión continuada y la discriminación están ligadas a los pasados imperiales. Reconocer estas conexiones no solo evidencia un pasado insufi cientemente asumido, sino que permite interrogar las formas contemporáneas de desigualdad e imaginar un horizonte de justicia y reparación.