SI LLEGO A SABER... SI llego a saber, niño, que vendrías, hubiera amanecido como el mar en paz con la mañana, habría desalado los cabellos de olas y de algas, y mi expresión sería jubilosa con cierta timidez enmascarada. Cómo disimular estas ojeras, que denuncian la noche insomne de despedida, la mirada de pájaro enjaulado al caer la persiana en los jazmines. Te vas. Huyes del ruido, del calor... De un atroz maremoto, Prometeo. Y me duele este rostro sin encanto para el recuerdo.