A Efi Cubero la poesía le nace desde la extrañeza y la siente como destino, como lugar de encuentro al que se ve abocada.[Efi Cubero] presenta la poesía como un instrumento de introspección del yo; la escritura como interpretación de uno mismo: su soledad, su salto al vacío, su absoluto abisal, el sólo inclasificable, lo intransferible de su voz, su nada, "yo soy mi propia forma de la nada?" Pero también como salvación o, al menos, como salvaguarda de ese yo.