En una época donde la literatura compite en desventaja con la precipitación hipnotizadora de las redes sociales y el scroling, la poesía se alza como una piedra preciosa tallada en cuyos vértices y caras se rompe la luz narcótica de la barahúnda y el exhibicionismo.Esta es una época desconectada sensitivamente, de grandes vacíos y carencias emocionales, pero la poesía de Jesús María Gómez muestra una vía para percibir el hálito de la esperanza.