Sinopsis de UNA VIDA CON KAROL: CONVERSACION CON GIAN FRANCO SVIDERCOSCHI
«Lo he acompañado durante casi cuarenta años, los primeros doce en Cracovia, luego veintisiete en Roma. He estado siempre con él, junto a él. Ahora, en el momento de la muerte, él ha partido solo. [...] ¿Y ahora? ¿Quién le hará compañía en la otra orilla?» «Vendrás conmigo. Aquí podrás proseguir tus estudios y me ayudarás». Con estas palabras, el 8 de octubre de 1966, el arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, le pidió a un joven sacerdote polaco que se convirtiese en su secretario privado, cargo en el que le mantuvo también tras ser elegido Pontífice. Desde entonces, don Stanislao Dziwisz ha compartido con Juan Pablo II todos los momentos decisivos de su vida, organizando su agenda cotidiana y recibiendo sus confidencias, escuchando sus pensamientos, sus preocupaciones. En este libro, junto al periodista Gian Franco Svidercoschi, Dziwisz recorre las etapas más significativas de la vida de Karol Wojtyla: desde su labor pastoral cuando era un joven obispo hasta su elección como Pontífice en 1978; desde su apoyo al sindicato Solidaridad al atentado del que fue víctima en 1981; desde la histórica Jornada de Oración por la Paz en Asís al Jubileo del 2000. Hasta abril de 2005, la última vez en que don Stanislao «veía su rostro», antes de cubrirlo con un velo de seda blanco y aguardar a que el ataúd de ciprés fuese cerrado.
Ficha técnica
Traductor: Isabel Prieto Palomo
Editorial: La Esfera de los Libros, S.L.
ISBN: 9788497346573
Idioma: Castellano
Número de páginas: 248
Tiempo de lectura:
5h 52m
Encuadernación: Tapa dura
Fecha de lanzamiento: 01/06/2007
Año de edición: 2007
Plaza de edición: Es
Alto: 22.0 cm
Ancho: 14.0 cm
Peso: 280.0 gr
Especificaciones del producto
Escrito por Stanislao Dziwisz
Stanislaw Dziwisz nació el 27 de abril de 1939 en Raba Wyzna, Polonia. Ordenado sacerdote por Karol Wojtyla en 1963, fue su secretario personal desde 1966 hasta la muerte del Papa, acaecida en 2005. El 3 de junio de 2005 fue nombrado arzobispo de Cracovia por Benedicto XVI y cardenal el 24 de marzo de 2006