Un hombre que vive solo encuentra, en el pasillo de su apartamento, junto a la bolsa de basura, a una chica del tamaño de un botellín, llorando. Evidentemente, la hace pasar, la auxilia, y atiende. Entre ambos se desarrollara una intensa historia de amor, capaz de demostrar definitivamente que el tamaño no importa -solo, si acaso, el del corazon.