Desde hace muchos años ?en realidad, desde toda la vida? me dedico a los Evangelios. Pero me apresuro a decir que los Evangelios no han dejado nunca de asombrarme. Y no porque encuentre siempre en ellos algo nuevo, sino porque encuentro siempre cosas bellas, aun cuando esten repetidas. El asombro nace de la belleza, de la verdad, de la sorprendente actualidad, que vuelven a proponerte cosas que has escuchado siempre. Existe tambien una repeticion que es capaz de rejuvenecerte. Siempre me ha gustado una figura que nunca faltaba en el belen de hace años: la de un hombre pequeño con la mano en la frente, a modo de visera, que miraba maravillado la cueva donde yacia el niño. Me parece que esta es la figura del verdadero cristiano: totalmente encantado, casi inmovil, frente al espectaculo de un Dios que se hace niño para revelar la profundidad de su ser hombre y, al mismo tiempo, la imprevisible novedad de su ser divino.Las palabras de Bruno Maggioni son la mejor introduccion a este pequeño gran libro que, con frescor y sencillez, nos restituye la novedad del mensaje cristiano. En Jesus ?en sus palabras y en sus gestos? se revela un rostro de Dios sorprendentemente moderno y universal, capaz de provocar y comprometer incluso al observador mas distanciado e imparcial.
Desde hace muchos años en realidad, desde toda la vida me dedico a los Evangelios. Pero me apresuro a decir que los Evangelios no han dejado nunca de asombrarme. Y no porque encuentre siempre en ellos algo nuevo, sino porque encuentro siempre cosas bellas, aun cuando esten repetidas. El asombro nace de la belleza, de la verdad, de la sorprendente actualidad, que vuelven a proponerte cosas que has escuchado siempre. Existe tambien una repeticion que es capaz de rejuvenecerte. Siempre me ha gustado una figura que nunca faltaba en el belen de hace años: la de un hombre pequeño con la mano en la frente, a modo de visera, que miraba maravillado la cueva donde yacia el niño. Me parece que esta es la figura del verdadero cristiano: totalmente encantado, casi inmovil, frente al espectaculo de un Dios que se hace niño para revelar la profundidad de su ser hombre y, al mismo tiempo, la imprevisible novedad de su ser divino.Las palabras de Bruno Maggioni son la mejor introduccion a este pequeño gran libro que, con frescor y sencillez, nos restituye la novedad del mensaje cristiano. En Jesus en sus palabras y en sus gestos se revela un rostro de Dios sorprendentemente moderno y universal, capaz de provocar y comprometer incluso al observador mas distanciado e imparcial.BRUNO MAGGIONI, sacerdote diocesano, nacido en 1932 en Rovellasca (Como), es profesor de Introduccion a la Teologia en la Universidad Catolica del Sagrado Corazon, de Milan, y ha enseñado exegesis del Nuevo Testamento en la Facultad de Teologia de dicha ciudad. Es autor de numerosos libros sobre los mas diversos temas biblicos.