“Así pues, metamos la cabeza en lo oscuro, saltemos al vacío de la mano de David Yeste. Esto es un solo de amor, sí, una formidable balada de blues. Sí, el discurso se establece de tú a tú, como ocur
La maniobra de Heimlich, magnífico, original, sugerente título reclama a gritos la colaboración del lector. Del puro, simple y mágico lector. Porque este poemario es a fin de cuentas un grito calmo que ruega socorro. Sus versos documentan la soledad, el vacio, la ausencia, lo que queda de lo vivido cuando ya solo restan palabras. David Yeste muestra en este poemario una fastuosa habilidad para tejer redes simbolicas, rimas internas, diatribas entre realidad y lenguaje. No es empatia o solidaridad lo que el poeta solicita, sino mas bien una ayuda casi fisica, corporea. El poeta demanda brazos. Abrazos, mas exactamente.
En Manuel encara no té els 9 anys quan sa mare, la Dolores, el porta a l'església perquè faci d'escolanet. El pare del noi va morir a la guerra, en el bàndol perdedor, i la família està molt
La apremiante necesidad de continuar con los ritos cotidianos, y también del contacto con los otros, pero no solo para sentirnos parte de una colectividad, sino para ser, sencillamente, seres humanos, sociales y abiertos al conocimiento del otro, de los otros. No hay mayor felicidad que reconocerse en la mirada del otro; es así como el poeta explora, recuerda y se emociona, con un lenguaje natural y cercano, las diferentes formas de amar al prójimo o de amarnos entre nosotros.
Al crit de l'oncle li respongué un quién va terroríficament familiar. Noranta-tres, norantaquatre... Corredisses per l'alzanar, cap al nord. Noranta-set, nora