Una divertida novela sobre los problemas de comunicación y de entendimiento entre gente de cultura y de lengua diferentesEl país de Kalimbún esta lejísimo, y entender a la gente de allí es muy difícil. A pesar de usar un aparatito de traduccion, nuestro protagonista se enfrenta a tdos los problemas de comunicacion que suelen pasar a los turistas en un pais de lengua y cultura desconocidas. Estas diferencias le enfrentan a situaciones comicas.El protagonista decide ir al pais de Kalimbun, que esta lejisimo. Para llegar hasta alli, hay que hacer treinta y dos transbordos de avion. Cuando llega, su amigo Li Piang le entrega un pequeñao aparato de traduccion simultanea llamado traductofono para que pueda comunicarse con la gente del pais. Pero parece que el aparato es muy sensible a las interferencias y a las corrientes electricas lo que causa mas de un calambre a nuestro protagonista y le impide aprovecharse realmente de la visita de la ciudad vieja. Se dirige entonces con Li Piang hacia la casa de Ho,l inventor del aparato que arregla el traductofono. Pero cuando quiere visitar la ciudad nueva vuelve a tener problemas de comunicacion por lo que se le cambia el aprato por otro. Consigue recibir dinero local en una oficina de atencion al turista pero le cuesta mucho familiarizarse con las monedas y no puede gastar casi nada. Aun asi, se va del pais de Kalimbun con muchisimos recuerdos.
¿Es un honor ser nombrado Inspector de Mentiras por el Escatroplacio Mayor? Bueno, también puede ser una desgracia, una desgracia tremenda. Porque ser Inspector de Mentiras supone tener que entenderse con el Subescatroplacio segundo, don Segundo Claro, y con su secretaria Marujita, sobre todo con Marujita...
El detective Pedro Tresca está en paro y no hay nada peor para un hombre de acción. Pero la crisis pasa cuando el señor Sódico, director general de una empresa química, traba contacto con él y le encarga que investigue quien es el trabajador que vende datos a la competencia. El detective se pone a la labor, pero Tresca no brilla por su sagacidad precisamente...