Aotearoa es el nombre maorí de lo que en la actualidad conocemos como Nueva Zelanda. Constituye este libro, pues, un diario de viaje por los mares del sur: un periplo por las islas soñadas que duró casi tres meses, del 5 de enero de 2011 al 1 de abril del mismo año. Y la primera pregunta que puede surgirle al lector es: ¿que valor tiene esa experiencia hoy dia? Por fortuna, la respuesta es bastante sencilla, dado que el interes de esta obra radica en temas atemporales como la cultura maori o la naturaleza austral, pero tambien en cuestiones que afectan directamente a la mera esencia del ser humano: perderse para encontrarse, la busqueda de la propia identidad o la lucha por el trabajo de un inmigrante. Un viaje realizado cuando el escritor estaba a punto cumplir 50 años y le permitio alcanzar un punto de inflexion en su devenir vital: el autor quiso establecerse como profesor de español en las antipodas durante la Primavera Arabe, el terremoto de Christchurch y el tsunami de Fukushima.
Concebidos y elaborados durante esas semanas que nos transformaron en náufragos domésticos, cuando tu propia vivienda era tu mayor enemigo, estos textos pugnaron por abrirse camino como soluciones esmeriladas entre las grietas de unos dias esencialmente opacos, existencialmente hermeticos. Y aparecen ademas de modo anarquico para plasmar con la mayor fidelidad posible algunas de las anarquicas vivencias de un narrador desterrado en los confines de una cuarentena anacronica. De ahi las variaciones en la extension y el tono de cada cuento. Se trata, pues, de relatos simultaneos para un tiempo detenido, animados por el afan de lograr un sentido literario dentro de unas jornadas aliñadas con seducciones de alquitran.