Un libro luminoso, divertido y desgarrador sobre la vida y sus momentos decisivos cuya cautivadora escritura nos recuerda a Mary Karr, Annie Dillard o Joan Didion. "El cuarto estado de la materia", su celebre relato de la masacre en la Universidad de Iowa, lugar de trabajo de la autora, se publico en The New Yorker, Jo Ann Beard se convirtio en una de las escritoras mas influyentes de Estados Unidos y contribuyo a forjar una nueva generacion de autores dispuestos a combinar los recursos de la ficcion con el rigor de las memorias y el reportaje.Primas, madres, hermanas, muñecas, perros, mejores amigos: estas son las constantes del universo de Beard que permanecen cuando los chicos de su juventud y luego los hombres que los sustituyen ya no estan presentes. Esta coleccion de relatos autobiograficos evoca, con una gracia y un poder asombrosos, momentos de epifania infantil y cataclismos de la vida adulta la traicion, el divorcio, la muerte.
Tras Los chicos de mi juventud, Beard vuelve con textos que captan el dolor y la alegría de toda experiencia humana, mostrando la cima de su talento, capaz de poner palabras a nuestros momentos más duros y negandose a parar cuando las cosas se ponen dificiles. Su escritura une la intuicion y la observacion para crear algo innegablemente real y honesto.Un libro tan contundente como sutil, que nos deja asombrados. Sus historias se sienten vividas, incluso vivas, como si todavia estuvieran sucediendo. Brillan con intensidad emocional, evocando los destellos de la memoria que llegan en el umbral entre la vida y la muerte, permitiendo que su obra exista mas alla de las etiquetas de ficcion o no ficcion.
Cuando El cuarto estado de la materia, su célebre relato de la masacre en la Universidad de Iowa, lugar de trabajo de la autora, se publicó en The New Yorker, Jo Ann Beard se convirtió en una de las escritoras más influyentes de Estados Unidos y contribuyó a forjar una nueva generación de autores dispuestos a combinar los recursos de la ficción con el rigor de las memorias y el reportaje, ampliando asimismo el abanico de posibilidades de la forma ensayística.Primas, madres, hermanas, muñecas, perros, mejores amigos: estas son las constantes del universo de Beard que permanecen cuando los chicos de su juventud —y luego los hombres que los sustituyen— ya no están presentes. Esta colección de ensayos autobiográficos evoca, con una gracia y un poder asombrosos, momentos de epifanía infantil y cataclismos de la vida adulta —la traición, el divorcio, la muerte—.Los chicos de mi juventud, «convincente y de una belleza poco común» (Newsday), consagró a Jo Ann Beard y sus ensayos siguen siendo hoy sorprendentes y conmovedores.