En este mundo que parece haber perdido el rumbo, donde el sentido de la eficacia y del éxito es más importante que los valores humanos y espirituales, en esta grave crisis que atraviesa la familia, la mujer tiene un rol determinante. La mujer del tercer milenio tiene que convertirse en la mujer fuerte de la Biblia para colaborar con el hombre en la salvaguarda de la humanidad. Pero puede hacerlo solo si se vuelve resueltamente hacia Dios, si comprende que su verdadera liberacion no se realiza respecto del hombre sino en relacion con Dios. Es en su intima union con Dios como puede recibir la fuerza necesaria para hacer frente a todos los desafios de hoy. El mundo ha cambiado tanto que no se puede volver atras con demandas nostalgicas del pasado. Son las mujeres de hoy las que deben trazar el camino nuevo para las del futuro, aprender a situarse frente al hombre no en una actitud servil, ni en una sumision infantil nacida del temor, ni en una actitud reaccionaria de rechazo y oposicion. Lejos de conformarse con valores masculinos para hacerse aceptar, la mujer debe redescubrir el tesoro de su feminidad y volver a ser para el hombre un vis a vis, tratando de captar atentamente lo que ella es y lo que es el hombre, en un dialogo de igual a igual.
Escribir sobre el cuerpo, hoy, está de moda.¿Signo de una disconformidad o de una búsqueda de sentido? He aquí un libro, fruto de la experiencia de vida comunitaria, que se dirige a toda persona que desea ir mas alla en el conocimiento de Dios y de si misma.A san Pablo que decia: ¿No saben que ustedes son templo del Espiritu Santo?, Jo Croissant te responde con entusiasmo: en nuestro cuerpo vive el Santo Espiritu, es el camino que nos conduce al corazon del Padre! La autora de este libro, ya conocida por su best-seller La mujer sacerdotal, nos invita a un verdadero camino de sanacion interior; entrar al Templo, entrar en nuestro interior, es entrar en la presencia de Dios tres veces Santo, alli donde esta el Padre: Tu Padre esta alli en lo secreto (Mt 6, 6). Aquello que incansablemente buscamos fuera, se encuentra escondido dentro de nosotros.Bajo la mirada del Padre y a traves de su Palabra, descubriremos nuestra verdadera identidad de hijos de Dios, de aquellos que han sido liberados de las demas miradas y estan de pie frente a El.