Juan Carlos Marset (Albacete, 1963) es profesor de estética y teoría de las artes de la Universidad de Sevilla, y director de la revista de arte, música y literatura Sibila. Fue director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música y colaborador de María Zambrano en la edición de Notas de un método. Es autor de Puer profeta (Premio Adonais), Leyenda napolitana y Laberinto.
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Poemas que nos hablan del pasado, del presente y del futuro ante una inminencia fatal y un posible renacer.Tras sus largos poemas anteriores, que se movían entre el salmo y la iluminación, y partían de la experiencia en ciudades como Nueva York en su primera obra, Puer profeta, Napoles en Leyenda napolitana, y Londres en Laberinto, Juan Carlos Marset nos entrega en este Dias que seran tal vez su libro mas transparente, pero no menos hondo. Agrupados en tres partes, Lo que paso, Partida parte y Esta por ver, los poemas hablan del pasado, del presente y del futuro ante una inminencia fatal, y un posible renacer. El autor no ha renunciado a ciertos recursos sonoros, a los juegos de rima y de aliteracion, y tampoco a las paradojas, las citas y los homenajes para encerrar su reflexion metafisica, su enseñanza moral, a proposito del tiempo, del arte, de la vida.
Coincidiendo con el Centenario del nacimiento de la pensadora malagueña, aparece la primera entrega de la trilogía biográfica que se presenta como la aproximación definitiva a la vida y obra de una autora de talla universal. Fruto de veinte años de investigación, la presente aproximación incorpora los hallazgos de los últimos tiempos y abundante material inédito, precedente de las entrevistas grabadas que el autor, el profesor y poeta Juan Carlos Marset, mantuvo con María Zambrano tras el regreso de ésta a España.
Poemas que nos hablan del pasado, del presente y del futuro ante una inminencia fatal y un posible renacer.Tras sus largos poemas anteriores, que se movían entre el salmo y la iluminación, y partían de la experiencia en ciudades como Nueva York en su primera obra,Puer profeta, Napoles enLeyenda napolitana, y Londres enLaberinto, Juan Carlos Marset nos entrega en esteDias que serantal vez su libro mas transparente, pero no menos hondo. Agrupados en tres partes, Lo que paso, Partida parte y Esta por ver, los poemas hablan del pasado, del presente y del futuro ante una inminencia fatal, y un posible renacer. El autor no ha renunciado a ciertos recursos sonoros, a los juegos de rima y de aliteracion, y tampoco a las paradojas, las citas y los homenajes para encerrar su reflexion metafisica, su enseñanza moral, a proposito del tiempo, del arte, de la vida.
Poema extenso, cuyo centro temático y sentimental se sitúa en Londres, por el que, sin solución de continuidad, van y vienen, revolviéndose sobre sus propios pasos, recuerdos, ideas e imágenes hasta conformar un vertiginoso laberinto verbal de espejismos y ecos mediante incesantes aliteraciones, paranomasias, paradojas, rimas inesperadas, citas y alusiones textuales, con los que el lenguaje, como radical cuestionamiento de la experiencia vivida, crea y descrea de continuo lo nombrado.
Tras un debut deslumbrante con Puer profeta, merecedor del premio Adonais en 1989 y celebrado por su extraordinaria potencia expresiva e imaginativa, Juan Carlos Marset nos entrega un libro que ha ido escribiendo a lo largo de casi una decada. Con la misma andadura ritmica, reposada y de largo aliento, de su opera prima, reconcentrada, transparente y cierta -como fue descrita por Maria Zambrano-, de gran sentido ritmico y profundamente reflexiva -a juicio de Claudio Rodriguez-, Leyenda napolitana mantiene esa misma voz, pero ahora coloreada de nuevos mundos y gamas ritmicas. La experiencia poetica de la Ciudad, que repite en su marasmo todas las ciudades, sigue estando presente en este nuevo libro, aunque desplazada de lugar y continente: desde la ciudad de Nueva York en Puer profeta, donde Marset vivio entre 1985 y 1990, a otra ciudad Nueva, la Nea-polis de la Italia meridional, donde residio al principio de los noventa y a la que no ha dejado de regresar desde entonces. En uno y otro caso, se puede detectar un tono de critica social, velado por una fina ironia, que apunta al enigma de nuestro tiempo: el no ser de ninguna parte -o mas bien, el tener lugar solo en la suspension entre la nostalgia y la añoranza- y, sin embargo, reconocer en esta falta de patria el rasgo fontanal de nuestro ser.