Isabel II. Los espejos de la reina ofrece nuevas visones de una monarca controvertida como persona y decisiva como gobernante. La polémica la acompañó desde su nacimiento por el mero hecho de ser mujer. Su tío Carlos y los absolutistas pensaban que una mujer no tenía capacidad para reinar. Los liberales, por el contrario, apoyaron su subida al trono. si la primera Isabel, la Católica había unido con su matrimonio las coronas más importantes de la Península Ibérica, a la segunda le correspondía fundir las distintas partes de un Estado que ahora se transformaba, gracias al liberalismo, en nación política, económica y cultural. Su reinado abarcó décadas de novedades revolucionarias en todos los ámbitos. Y en medio de ese proceso de modernización todas las acciones de Isabel II, incluso las privadas, se vieron sometidas a control y debate público. Este libro recorre los diversos espejos en que se reflejaron las polémicas decisiones de aquella reina.
Se conoce como Cortes de Cádiz a la Asamblea constituyente celebrada en la ciudad española de Cádiz (Andalucía) desde 1810 a 1814 durante la Guerra de la Independencia de España. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) las revueltas populares desembocan en la creación de Juntas Locales y Regionales de Defensa.. Estas Juntas tienen como objetivo defenderse de la invasión francesa y llenar el vacío de poder (ya que no reconocían la figura de José I). Estaban compuestas por militares, representantes del alto clero, funcionarios y profesores, todos ellos conservadores. En septiembre otorgan la dirección suprema a la Junta Suprema Central. Durante la profunda crisis creada por la guerra, la Junta Suprema Central ordenó la celebración de las cortes que, por el desarrollo de la guerra, hubieron de reunirse primero en San Fernando, entonces Isla de León, y después en Cádiz, lejos del frente de batalla. Por aquellos momentos estas dos ciudades eran las únicas del Estado Español no ocupadas por las tropas napoleónicas. Participaron en las reuniones representantes de las provincias españolas y también de los territorios americanos y de Filipinas. Existían tres grandes tendencias entre los delegados: los absolutistas, que defendían el regreso de la monarquía y del reinado absoluto de la Casa de Borbón, los jovellanistas, ilustrados y defensores de las reformas, pero no del carácter revolucionario de éstas, y los liberales, que defendían la adopción de reformas inspiradas en los principios de la Revolución francesa. La tarea de las Cortes de Cádiz fue crear un cuerpo legislativo (leyes) de carácter liberal sobre el que crear un nuevo orden social que acabara con la sociedad estamental que había caracterizado a España hasta ese momento. El producto de esta labor fue la Constitución de 1812, llamada «La Pepa» pues se promulgó en la festividad de San José. Esta constitución fue el primer texto constitucional con el que contó España.