Mark Richard pasa buena parte de su infancia en hospitales para niños tullidos. Debido a la deformidad de sus caderas le dicen que a partir de los treinta va a estar condenado a vivir en una silla de ruedas. No es así. Crónica apasionante y descarnada de superación y lucha en un entorno duro y asfixiante. Padre violento que les abandona y madre obsesionada por la religión. A los trece, Mark se convierte en el locutor de radio más joven del país. Abandona los estudios, se mete en problemas y se pasa tres años faenando en barcos pesqueros. Fue fotógrafo aéreo, pintor de brocha gorda, camarero e investigador privado antes de mudarse a Nueva York y emprender su exitosa carrera de escritor.
El litoral de los pantanos de Louisiana está plagado de cosas naufragadas. Hay serpientes, perros incendiados, ratas, restos de civilizaciones indias, madera a la deriva, fosas vacías, niños con branquias, casas sobre pilotes carcomidos, barcas con nombres de mujeres que ser marcharon hace tiempo, arboles que se derrumban, disparos en la espesura, cadaveres arrastrados por la corriente, chatarra oxidada y gente que se va a pique. Estas son sus historias. Asi se ama y asi se sangra en las marismas.Mark Richard bucea en las vidas de los golfos y los marginados para mostrarnos la humanidad soterrada de los habitantes de los pantanos. La otra cara de lo que alguien sin escrupulos llamo en su dia El Gran Sureño Americano.Este libro fue galardonado con el PEN/Ernest Hemingway Foundation Award al mejor libro de relatos de 1990.No cuentes con volver a la seguridad de tu mundo despues de leer a Mark Richard.Los Angeles Times Book Review
A Niño Pez lo abandonaron a su suerte en un pantano, cerca del mar, y desde entonces vive en una caja de cartón. Trabaja en la lonja, al servicio de las burdas mujeronas del puerto, entre carcasas de crustaceos desbullados y restos de pescado podrido. Su vida da un vuelco el dia en que, creyendo haber cometido un crimen, se ve forzado a embarcar de polizon en un barco de arrastre tripulado por un delirante hatajo de freaks y renegados: John, un giganton que lleva tatuadas las cartas nauticas que le ayudaran a reencontrarse con su escurridiza amante; el señor Watt, el sabio y repulsivo timonel, viscoso y supurante, nacido con todo lo de dentro fuera; Lonny, aficionado a las hachas y a descalabrar cocineros; Ira Dench, un tipo de lo mas agorero que ve venir cada dos por tres la ola gigante que pondra fin a sus desvelos; el Jefe de Maquinas Harold el Negro, una suerte de enigmatico Vulcano, con sus fieles esbirros de las calderas; una pareja de fugitivos engrilletados que se pasan todo el dia conspirando y pisandose al hablar; el imperterrito cadaver descompuesto del sheriff que los apreso; un idiota de tomo y lomo, un cocinero inepto (y, para mayor escarnio, poeta) y un llorica que, por lo que sea, solo sabe decir mierda.
Un exconvicto con dientes afilados como puñales, el Esqueleto Humano, un niño con cola, una contorsionista tatuada, un domador de lagartos gigantes, fantasmas huraños, borrachuzos insomnes y toda clase de pilluelos. Una colección de esperpentos, rarezas y fenómenos de feria que haría sonrojar hasta al mismísimo P. T. Barnum. En definitiva, un auténtico Circo de Freaks, una barraca de incómodas atracciones secundarias que, en nombre de la decencia, jamás tendrían cabida en las pistas glamurosas de la carpa principal.
"El litoral de los pantanos de Louisiana está plagado de cosas naufragadas. Hay serpientes, perros incendiados, ratas, restos de civilizaciones indias, madera a la deriva, fosas vacías, niño