El protagonista, descubre casualmente dos comunidades pitagóricas, una de ellas descendientes de mudéjares. El descubrimiento hará cambiar su vida. La intriga es palpitante.Vicente es un joven grafólogo que trabaja para una emisora local de televisión analizando la letra de los participantes en un concurso. A los 31 años aún vive en la casa de su madre, viuda, con la que mantiene un enfrentamiento continuo. Desea llevar una existencia tranquila junto a su novia, pero a raíz de una pintada injuriosa dirigida a ella, escrita por uno de sus alumnos en un servicio, todo se complica. Vicente se ve obligado a entrar en relación con la familia del adolescente que realizó la pintada, impelido por los requerimientos de Nuria. Tras hacer un estudio de la letra contenida en las primeras páginas de un misterioso manuscrito, que le encarga el padrastro del díscolo alumno de Nuria, poco a poco Vicente se encuentra inmerso en una trama donde cobran protagonismo dos comunidades pitagóricas. Los miembros de una de estas se consideran herederos de un grupo de mudéjares, los áureos, pitagóricos que habían subsistido secretamente desde el siglo IV o quizá III antes de Cristo (cuando se supone que desaparecieron) hasta el siglo XV, amenazando la tranquilidad anhelada por el joven, y hasta su propia vida. David acaba convirtiéndose en una pieza clave de la intriga, donde el peligro es cada vez más inquietante por la inminencia de que se materialice de manera fatal, sin saber el grafólogo, por mucho que lo intente, cómo salir del enredo.
"El animal intercambió unas palabras con el adulto en la jerga que Juan consideró, en un primer momento, como propia de las gigantescas aves.Comprobó que los niños también se comunicaban con soltura en dicha lengua.-Me llamo Tapl Amoc -dijo el hombre en castellano, acercándose al chico mientras lo contemplaba, desde su posición dominante, con un gesto de desprecio-. Itzunel me ha convencido de que puedo fianne de ti. Te sentaremos en una silla y, por tu bien, espero que no causes ningún trastorno. Puedes admirar el paisaje de Azulia.-¿Azulia? -articuló, a duras penas, Juan.-Sí, es el nombre de nuestro mundo.-¿Qué mundo? -la alarma de Juan crecía.-Ya tendrás tiempo de conocerlo -sus palabras sonaban misteriosas. Con la ayuda de dos niños lo trasladó hasta un asiento en el dirigible.Juan intentaba mover sus piernas, pero las rodillas no respondían, de manera que se dejó llevar. Cuando estuvo acomodado, Tapl Amoc añadió-:Confío en la apreciación de Itzunel, un wifl no suele equivocarse cuando explora las almas ajenas."Surge a la escena literaria un nuevo autor español de ciencia-ficción: Miguel Gómez Yebra crea un mundo artificial dentro de nuestro propio planeta, capaz de hacernos recordar a los mejores autores del género.La frescura del relato de un novel siempre merece la pena, sobre todo a la hora de descubrir las nuevas tendencias que aparecen en este género.