En la posmodernidad, el comportamiento ético correcto, antes único e indivisible, comienza a evaluarse como "razonable desde el punto de vista económico", "estéticamente agradable", "moralmente adecuado". Las acciones pueden ser correctas en un sentido y equivocadas en otro. ¿Que accion deberia medirse conforme a un criterio determinado? Y si se aplican diversos criterios, ¿cual debera tener prioridad? La "agenda moral" de nuestros dias abunda en asuntos que los estudiosos de temas eticos del pasado apenas tocaron, ya que entonces no se articulaban como parte de la experiencia humana. Basta mencionar, en el plano de la vida cotidiana, los diversos problemas morales que surgen de las novedosas relaciones de pareja, sexualidad y relaciones familiares, notorias por su indeterminacion institucional, flexibilidad y fragilidad; o bien la gran cantidad de "tradiciones" que sobreviven, han resucitado o se inventaron, para disputarse la lealtad de los individuos y reclamar autoridad para guiar la conducta. Y, en el trasfondo, el contexto global de la vida contemporanea presenta riesgos de una magnitud insospechada, en verdad catastrofica: genocidios, invasiones, "guerras justas", fundamentalismo de mercado, pogromos, terror de Estado o de credo. Zygmunt Bauman aborda la maraña de experiencias en la que se forma la perspectiva especificamente posmoderna relativa a los fenomenos morales, aun sin la intencion de establecer una jerarquia de normas y valores, pero tampoco determinada por ningun "crepusculo del deber" ni "debacle de la etica". Una esperanza recorre ETICA POSMODERNA: que puedan hacerse visibles las fuentes de fuerza moral ocultas en la filosofia etica y en la practica politica de la modernidad, y que se comprendan las razones de su invisibilidad. Como resultado, las posibilidades de "moralizacion" de la vida social podrian, quiza, mejorarse.
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