La Semana Santa de León avanza con un ritmo muy propio. Atrae por su hondura y por ese recogimiento que se adhiere a la piedra antigua, al aire frío de la noche y a la luz suave de los faroles. Hay procesiones que se anuncian con sonidos que vienen de lejos, como ecos de otro tiempo, y pasos que respiran al doblar una esquina, con la memoria encendida en cada trabajadera.Entre estas paginas conviven siglos de tradicion, momentos intimos, silencios cargados de sentido y procesiones que envuelven el corazon. La ciudad vive su Semana Santa con una entrega serena, casi artesanal, donde cada paso, cada toque y cada mirada sostienen una fe que se transmite de generacion en generacion.Hay lugares que se contemplan con los ojos, otros que despiertan asombro...Y existen ciudades, como Leon, que se guardan muy dentro y acompañan para siempre.