El derrumbe del mundo medieval se gestó en Salamanca, en el seno de una universidad puntera, convertida en la Silicon Valley de la época, donde la original asimilación de la obra de Tomás de Aquino dio lugar a un nuevo sistema nervioso para el mundo. Al proyecto colombino, validado en Salamanca, le siguio la cartografia que hizo posible la primera vuelta al mundo y una revolucion cientifica en innumerables campos. Los sabios de esta Atenas castellana sentaron las bases de la astronomia, la fisica, el derecho internacional y hasta la economia de la Edad Moderna. El filosofo Pedro Insua reconstruye con ideas y datos la desconocida linea salmantina que va desde los descubrimientos de Colon a los debates de Francisco de Vitoria sobre la licitud de la conquista de America. La ciudad castellana se elevo como el faro moral para un imperio que domestico oceanos e hizo suyo todo un continente valiendose no de la fuerza bruta, sino de una ideologia audaz y una ciencia avanzada. Salamanca fue, ni mas ni menos, el laboratorio de ideas de lo que hoy somos.