Léon Degrelle, el más bisoño de los caudillos europeos, el jefe natural del movimiento palingenésico Rex, tenía el don de la palabra y la inspiración del poeta. Sus escritos eran melodía y sus arengas calaban muy hondo en la juventud belga. Tenia carisma. Propugnaba con celo la revolucion de las almas. Su movimiento era social, humano, revitalizador. Sentia el calor de la juventud y la añoranza de los mayores. Era signo y simbolo, referente, ejemplo y admiracion. La tendencia de adhesion y simpatia de su pueblo le seguia como un corcel campeador. Su triunfo se pronosticaba arrollador e imparable entre sus electores cada vez mas numerosos. En la hora sublime de la batalla decisiva, en la emplazada, acudio raudo a la cita en el Frente del Este con sus camaradas europeos. Tenia 33 años. Se alisto como soldado raso, como un guripa mas, sin galones ni estrellas. No era un gesto de humildad sino un rasgo de consecuencia.La sana juventud de Belgica secundo su marcha hacia el Frente. Leon Degrelle queria experimentar en sus propias carnes el sufrimiento y sacrificio de la defensa de Europa, compartir el rancho y la nieve, avanzar, marchar, soñar. Tenia como divisa el lema quien no se expone no se impone. Ascendio por meritos de guerra a la jefatura de la comandancia de la Division de voluntarios valones, finalizando la contienda con el grado de General de las Waffen SS. Siempre en el primer puesto de riesgo en el combate. Fue herido en cinco ocasiones, pero sus heridas profundas restañaban y volvia al campo de batalla, cada vez con la sonrisa mas franca, jovial y abierta. Desafiaba la muerte. En su hoja de servicio se contabilizan 62 combates cuerpo a cuerpo. Recibio, por su comportamiento heroico, medallas y condecoraciones que hablan mudas del temple de guerrero y luchador ejemplar: la Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase, la Cruz del Merito de Guerra con espadas, la Insignia de los Heridos, la Insignia de Plata de Asalto de Infanteria, la Orden de la Sangre Cruz de Borgoña, el Distintivo de Oro de Combate cuerpo a cuerpo, la Cruz Alemana de Oro y la mitologica y legendaria Cruz de Caballero con Hojas de Roble que le fue impuesta personalmente por Adolfo Hitler, quien, de haber tenido un hijo, le hubiera gustado que hubiera sido de la estirpe de Leon...
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