La encrucijada energética que define la praxis del siglo XXI exige a la academia y al claustro científico una respuesta epistemológica de la más alta envergadura. El imperativo de des-carbonización, catalizado por la apremiante crisis climatica, asi como por los vigentes acuerdos y el consenso de cumbres globales, compele a la humanidad a transitar con determinacion hacia arquitecturas electricas sustentadas integramente en fuentes de energia de procedencia renovable. No obstante, esta noble y necesaria metamortosis acarrea una complejidad ineludible: la intermitencia inherente a la generacion eolica y solar fotovoltaica.