«Es el abrazo que te das a ti mismo, un reencuentro con los paquetes, los nervios y los sentimientos que almacené cuando quise marcharme de mí». — Carta I
Es mi manera de guardar los recuerdos, de no perder lo que fui y lo que soy, de seguir sintiéndome viva. Es la promesa que un día hice y estoy cumpliendo ahora.
Es mi forma de saldar las deudas emocionales que tengo contigo y de una manera u otra enseñarte que sigo viva, que sigues vivo. Esto es la parte de mí que se fue contigo y los atentados posteriores.
No escribo para dar lecciones, escribo para contar historias, porque los libros nos ayudan a vernos a nosotros mismos desde fuera.