Episodios y recuerdos de aquel niño y adolescente constituyen la trama de estos poemas exentos de retórica y lirismo fácil, cuajados de una insólita, desnuda y entrañable sinceridad. Son poemas hilados por la prosa de la memoria que acaban convirtiéndose en el relato de una ciudad en los años del pan amarillo. Las imágenes y los dibujos del autor acompañan sentimentalmente al lector por las páginas de este Tiempo del pan amarillo, en el que a su vez se reconocerá como parte íntima de una historia común.