Adriano del Valle fue un poeta ingenioso y jovial, dominador de la palabra, que solía mezclar en sus versos exquisiteces y llanezas, policromías y refranes, lo que convertía sus poemas en jugosos y fruitivos. Pese a que, por ello, su poesía resultase en muchos casos propicia para el pequeño lector, nunca antes fue espigada con intención de ofrecerla al niño, lo que ahora hacemos, justo cuando se cumple el medio siglo de su muerte.
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"El 1 de octubre de 1957 moría en Madrid el poeta Adriano del Valle. Cuando se cumple el medio siglo de su muerte, me he adentrado de nuevo en su poesía -ágil, ingeniosa, polícroma, rica de verbo- esta vez con el propósito de acercarla a los pequeños lectores… Pajarito sabio, título que elegí para este florilegio, luce el n.º 61 de la colección Ajonjolí, y aparece con ilustraciones de Belaundine Dragarna. Adriano del Valle -y así lo apunto en mi prólogo- era como un gran árbol, bien ramoso y florido, con pájaros en la copa cantando sin darse tregua… Este libro da fe de los jugosos frutos de ese árbol: aquí hay poemas de su época juvenil y de su "Obra póstuma", pasando por "Los gozos del río" y, cómo no, por "Arpa fiel". Ojalá den nueva vida a su nombre." Carlos Murciano, Escuela, Periódico profesional de Educación, n.º 3769, diciembre 2007.
Adriano del Valle nació en Sevilla el 18 de enero de 1895. Sus abuelos maternos, los Rossi, emigraron de Córcega a París a la sombra de las banderas de Bonaparte, siendo esta, quizás, la gran influencia mediterranea que se advierte en sus poemas. Desde muy joven, Adriano del Valle viajo intensamente. Conocio toda España antes de llegar a los veinte años y ello aporto a su poesia una vision objetiva del mundo circundante, que fue ampliando en posteriores y mas continuados viajes por el Marruecos español y frances, Italia, Francia y Portugal. Primavera portatil, obra mitica del 27 fue su primer libro, excrito entre 1920 y 1923, retrasandose la publicacion por problemas economicos, hasta el año 1934, año en el que Eugenio D'Ors, que fue su ilustrador, le consiguio supublicacion en paris en una coleccion de gran lujo. A Adriano del Valle se le concedieron numerosos premios literarios, entre ellos el Premio Sanchez Bedoya de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, que obtuvo dos veces consecutivas, el Premio Nacional de Literatura o el Premio de Periodismo Mariano de Cavia