Con sus palabras y silencios, el autor establece un juego de seducción que invita a intuir y apasionarse. A través de sus símbolos se abre una luz capaz de desterrar ausencia y oscuridad.
Poesía d
Habló el amor: ¡Hágase la pareja!/Así sus manos entrelazaron los miedos./No habló Dios./Acaso lo hicieron las piedras del camino./Los cuerpos conversaron sinuosos /y flexibles de la historia desnuda./Gozad y apasionaos./Tocad con vuestra lucha las heridas./Vibro el amor:/y en las aguas de un devenir futuro/cuatro manos ensamblan el deseo.