El visitante que acude al museo, el ministro que decide su fundación, el técnico que diseña sus vitrinas, el novelista que lo convierte en escenario de su narración, el arquitecto que proyecta su edificio, el coleccionista que le lega sus obras de arte, el artista que expone en sus salas, el conservador que custodia sus fondos, el filósofo que reflexiona sobre su sentido y, por qué no, el excluido que reclama su derecho a un disfrute reservado a minorías cultivadas o el heterodoxo que opina a contracorriente. El presente libro propone un recorrido por la historia de los museos en el siglo xx -una historia compleja, cambiante y mal conocida, que se extiende de México a Rusia, de Italia a Malí, de Canadá a Japón- de acuerdo con un método nunca ensayado en nuestro país: reunir los momentos más característicos, los hechos más relevantes, las ideas más atractivas a través de una antología de escritos, que permita al lector oír, casi furtivamente, ciento cincuenta voces que, en el curso de esta centuria, han reflexionado sobre su cometido, aportado innovaciones, expresado sus dudas, deplorado sus insuficiencias o cantado su esplendor. Es, pues, el propio museo el que habla de sí mismo, el que se dice a sí mismo.
Las pinturas y las esculturas de grandes maestros son analizadas en detalle en un libro que recoge las obras más relevantes e imprescindibles de todos los tiempos. Siguiendo una línea cronológica, de ellas se explican las caracteristicas tecnicas, los rasgos artisticos, las peculiaridades del autor, las circunstancias en las que fueron concebidas, etc. Un volumen imprescindible para los amantes del arte que deseen ampliar sus conocimientos.