Hay momentos en que la proverbial flema inglesa, cuyo ejemplar más depurado es Phileas Fogg, no podrá resistir la tentación de dar al tozudo policía Fix un puñetazo tan eficaz como flemático. Fogg, que ha apostado su fortuna a que dara la vuelta al mundo en 80 dias, empleara todos los medios de locomocion a su alcance ?y todos los obstaculos imaginables?: trenes, barcos, coches, y hasta un elefante y un trineo. Pero esta vuelta al mundo, en la que se combinan el humor, la aventura, el heroismo y la tipica abnegacion de los personajes vernianos, reserva al lector otra sorpresa: la apuesta que a Fogg le hace perder un policia se la hara ganar impensadamente el sol.
Cuando la pasión por la aventura domina a un hombre como «el intrépido» doctor Fergusson, siempre cabe la posibilidad de montarse en un globo aerostático e intentar la travesía de África, por entonce
Arsenio Lupin, el astuto ladrón de guante blanco capaz de medirse con el propio Sherlock Holmes, se encuentra en esta ocasión con una de las aventuras más sorprendentes de su vida: un robo no planeado por el, un misterioso tapon de cristal que se cruza constantemente en su camino y un amigo a quien salvar de la guillotina. Ninguna empresa me ha dado mas quebraderos de cabeza dira ni me ha costado tanto trabajo como esta maldita aventura. Pero al fin, en las doce horas mas brillantes de su carrera, consigue un exito tan asombroso y espectacular, que el mismo Lupin titularia esta novela: El tapon de cristal, o de como no hay que desanimarse nunca.