La obra que el lector tiene entre sus manos no es simplemente una crónica histórica ni un mero compendio de exégesis académica; es, ante todo, un acto de justicia metafísica y un puente tendido hacia la Tradicion mas pura del Occidente. En estas paginas, el autor nos invita a despojarnos de la mirada profana para adentrarnos en los penetrales del Templo, alli donde la Filosofia no es una dialectica esteril, sino un organismo vivo, una askesis y, fundamentalmente, una via de acceso a lo Divino.A traves de un recorrido riguroso y vibrante, que conecta la luminosa herencia de Eleusis con el renacimiento neopitagorico de figuras como Arturo Reghini y Amedeo Rocco Armentano, este ensayo rescata el concepto de la Extasis Iniciatica. El autor nos recuerda que la verdadera Philo-Sophia es una formulacion misterica, un camino de transformacion donde el pensamiento debe ser dominado para que el alma, convertida en Angel, pueda contemplar la esencia de las cosas sin los velos de la contingencia.Uno de los mayores meritos de este trabajo es su capacidad para desentrañar la continuidad de la Cadena Aurea. Desde la resistencia de Proclo y Plutarco de Atenas frente al oscurantismo, pasando por el vitalismo hermetico de Giordano Bruno y Tommaso Campanella, hasta llegar a la discreta pero ininterrumpida labor de las fratrias del sur de Italia, el autor traza una linea de transmision que desafia el tiempo y las persecuciones.Este texto es tambien una confrontacion necesaria. Con un criterio firme, el autor dialoga y discute con figuras de la talla de Julius Evola o Pierre Hadot, precisando los matices entre el subjetivismo idealista y el objetivismo metafisico tradicional. Al hacerlo, devuelve a la Filosofia su caracter de arte del saber vivir y del saber morir, situandola no como una pieza de museo, sino como una herramienta de despertar para el hombre contemporaneo, quien como los prisioneros de la caverna platonica vive a menudo inmerso en una familiaridad con el mundo que oculta su misterio mas profundo.El mensaje es claro y urgente: la Sabiduria no se entrega al esfuerzo minimo. Requiere una desposesion catartica, un silencio activo y una tension espiritual que permita sentir el propio cuerpo dentro de si para, finalmente, intuir que el Macrocosmos reside en nosotros.Que este ensayo sirva, pues, como un rayo de luz apolinea capaz de rasgar las tinieblas de la modernidad y como una brujula para aquellos buscadores que, sintiendose extranjeros de si mismos, anhelan regresar al puerto de la Eusebeia, la fuente materna de todo conocimiento sagrado.
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