Vivimos entre llamadas al final, escenarios apocalípticos, mensajes proféticos y catástrofes inminentes. Estas narrativas aparecen de forma diversa en muchas culturas. En el ámbito cristiano, el libro apocaliptico por excelencia lo compuso, segun la tradicion, san Juan hace casi dos mil años. Sin embargo, aunque esta repleto de imagenes explicitas de destruccion y redencion, se trataba fundamentalmente de un texto politico que buscaba acelerar un cambio social. Este libro, prodigiosa y ricamente ilustrado con laminas en color de una belleza aterradora, recorre brillantemente su narrativa e iconografia y, sobre todo, examina escenarios donde el apocaliptismo y la escatologia respondieron a fines distintos, ya fuese como instrumento para extender el miedo, expresion de la ansiedad de una epoca o como fuerza impulsora del cambio. Maria Pandiello (Donostia, 1981) analiza aquel extraño texto biblico. A partir de las ruinas, tanto del pasado como actuales, tras aceptar que convivimos con el apocalipsis o que acaso estemos ya en un mundo postapocaliptico, observa todos y cada uno de los escenarios deseados de futuro como posibilidades de una sociedad distinta, pero no necesariamente peor. Y no solo eso: realiza una brillante defensa del Diablo, acompaña a movimientos disidentes como los milenaristas, los Hermanos del Espiritu Libre o los flagelantes, analiza y deconstruye el cuerpo de la bruja como receptaculo del Mal, al tiempo que dota a los cuerpos no normativos de una original potencialidad surgida de la ancestral androginia, explicando la monstruosidad como una experiencia rica y transformadora. Reflexionando sobre la muerte y la resurreccion, o los cuerpos postapocalipticos, entre antiguos manuscritos y violentas proclamas narra las revelaciones de Mary Shelley, Derek Jarman, Umberto Eco, Donna Haraway y Walter Benjamin, entre muchas otras, viaja en el tiempo y el espacio hasta la peste negra o el Cisma de Occidente, y describe las visiones de la alquimista Anna Zieglerin o John Dee. En este texto hibrido, la autora propone aceptar el misterio, lo inestable, cambiante y desconocido sin ceder ante los discursos reaccionarios, catastrofistas y paralizantes. Imaginemos el fin del mundo para transformarnos en los margenes del tiempo.
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