Concebir la realidad es preguntarse por todo, distanciarse de todo, ser libre, para conducir la respuesta desde el propio todo, la energía, hasta la garantía absoluta de ser inagotable, hasta el absoluto mismo. El todo es el principio por ser el principio de la solucion al gran problema, el de la libertad, el del ser, la solucion que no para hasta la eleccion por excelencia, la gran prueba, la prueba irrefutable. El todo no es eleccion, pero por preparar todo lo que es elegir, todo lo que es transitar entre la variacion y la unidad, dar con el uno entre los varios, componer de extremo a extremo, bastante mas preciso que mutar. Dicha preparacion es tan exhaustiva que el ser del todo, al dejar fuera la nada, lo unico que queda realmente fuera, encuentra las partes, la creacion genera las criaturas, el modo de llenar el hueco entre la nada y el todo, el sentido inferior hecho realidad, las realidades parciales, hasta la gran obligacion, necesidad o atadura, a saber, las personas en sus grupos, en sus cooperaciones y en sus competiciones, la memoria, las señales, que son emocion y lenguaje, y el pensamiento, tanto el abstracto como, mas, el concreto o practico, la practica misma, la experiencia, desde el pensamiento politico hasta el economico, porque el creativo es el propio todo, tan suficiente como libre, lo novisimo, lo noveno, contra lo que es en ocho. Las partes son reales sobre todo porque eligen, claro que al completo solo en ellas, cada cual sin tener en cuenta a las restantes, lo que es bien o acierto, aunque limitado, solucion de cada parte, no solucion de la libertad, la libertad del todo. Es cierto que todas las partes, por debajo de sus limitaciones, yerran, pero el error, el mal es lo incompleto de base, incluso aciertan ilimitadamente, claro que tal eleccion nada es sin una ilimitacion tan total como la del desarrollo completo del todo, lo excepcional de este modo, la unica excepcion en principio, la (eleccion en) conciencia.
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