Los siete ensayos aquí reunidos han sido escritos de forma independiente entre los años 2002 y 2007. Cinco de ellos han sido publicados con anterioridad en diversas revistas y obras colectivas, y los otros dos aparecen ahora por vez primera: El lugar del juicio, que da titulo al libro, es el mas extenso de todos y fue presentado en un congreso internacional sobre Hannah Arendt celebrado en Madrid, en 2006; y La ley de la ciudad, que fue presentado en unas jornadas de homenaje a Eugenio Trias celebradas en Murcia, en 2007. Me he aproximado a la obra creativa de unos cuantos pensadores, escritores y artistas europeos, a los que considero testigos lucidos de la segunda mitad del siglo XX: Jacques Derrida, Hannah Arendt, Elias Canetti, Eugenio Trias, Miguel Espinosa y Alfred Hitchcock. Los he acogido con asombro y gratitud, como se acoge a un extranjero que viene de lejos y nos ofrece otra forma de mirar el mundo. Para mostrarnos esa otra verdad acerca del mundo y de nosotros mismos, tuvieron que atravesar toda clase de fronteras (entre paises, idiomas, disciplinas academicas, generos literarios y artisticos), recurrir a diversas formas de creacion (filosofica, literaria o cinematografica), preservar su insobornable libertad de juicio, ejercer su responsabilidad como creadores y como ciudadanos, y, por ultimo, contemplar la vida desde la distancia, como el espectador pitagorico de los juegos olimpicos o el reportero grafico que investiga un crimen tras una ventana indiscreta. Pero, al tiempo que los he acogido con hospitalidad y he tratado de ponerme en su lugar, para ver el mundo con sus ojos, tambien he procurado mantener lo mas abierto posible el espacio de aparicion que me separa de ellos y que los separa a unos de otros, en parte para poder juzgar con la mas amplia perspectiva posible la singularidad creativa de cada cual, asi como las afinidades y diferencias que mantienen entre si, y en parte para poder trazar a tientas, a partir de este dialogo critico con ellos, mi propio camino de pensamiento. Los siete ensayos aqui reunidos se ocupan, pues, de unos cuantos nombres pro
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